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Controles para sistemas de tratamiento de agua en calderas de presión alta

Se pueden objetar dos puntos en cuanto a la incrustación sobre las superficies de calefacción en calderas:

1.- La incrustación puede aislar de manera muy eficiente el calor, que varía el grado de aislamiento con su peso específico. Mientras más densos sean las incrustaciones, quiere decir que habrá menos capacidad para absorber el calor por el agua del boiler, por lo que se perderá el rendimiento en el funcionamiento del sistema.

2.- Las incrustaciones son pésimas al conducir el calor en un sistema de caldeamiento, por lo que las superficies calefactoras de la red que se aíslen del agua caliente por un lado y susceptibles a los gases del otro lado, significará un incremento de temperatura bastante elevado, lo que supondrá un peligro para todo el sistema de calderas, donde los tubos y virolas se pueden ver seriamente dañados.

 

La tasa de evaporación incrementa de forma frecuente la formación de incrustación, de esa manera, dichos depósitos serán más grandes donde la temperatura de los gases sea más superior. Por ejemplo, un conducto de alta presión puede presentar fallas en un área donde existan burbujas de vapor.

Coordinación en el control del fosfato. Este procedimiento sirve para contrarrestar cualquier indicio de corrosión cáustica, que comúnmente producen los sistemas de caldeamiento con presión alta. Para este control, se requiere que haya una relación estrecha entre los fosfatos y el pH del agua del boiler. Los encargados de manejar el sistema de caldeamiento, tienen que ser entrenados para que el pH y los fosfatos se mantengan por debajo del límite del hidróxido.

Controlar el fosfato y mantener un pH congruente y oculto. Los sistemas de calentamiento centrales que funcionan por lagos plazos de tiempo, tienden a crear el pH oculto a través de sales de fosfato de sodio, este mismo oculto producirá una aglomeración de fosfato en áreas muy tranquilas de circulación del agua, por ello, se baja la cantidad de fosfatos en las otras áreas de transporte de agua. Es por eso que se incrementa la alcalinidad y el pH del agua del boiler. Precisamente el control congruente del pH sirve para evitar que el oculto produzca hidróxido sódico en los tanques; para este caso, congruente se refiere a la composición igual que debe haber entre una fase líquida y una sólida. El objetivo a final de cuentas es mantener un equilibrio en las proporciones trisódicas, disódicas y monosódicas del agua de la red de caldeamiento. Para elevar el nivel alcalino y el pH del agua, se puede emplear sosa cáustica, y para reducir tales niveles, la purga sería lo más adecuado. Si se va a trabajar mediante un control congruente, las calderas centralizadas deberán funcionar con unos 1,200 psi como mínimo.

 

Los quelantes son una clase de tratamiento químico que al mezclarse con la dureza de las sales, evitarán los lodos, los responsables de que se generen incrustaciones. Es muy buen tratamiento, pero se aconseja que se haga el proceso cuando haya poca dureza en la alimentación del agua, no más de 2 ppm, para que de esa forma no resulte tan costoso el tratamiento.

¿Cuáles son los productos químicos quelantes que más se utilizan para el tratamiento en calderas?

El ácido nitriloacético y el ácido etilendiamintetracético son los que comúnmente se usan, y es que sus propiedades permiten estabilizar las sales junto con el magnesio y el calcio. Para poder tener un control idóneo de 1 ppm de dureza, se precisan 10 ppm de ácido etilendiamintetracético y 5 ppm de ácido nitriloacético, esto claramente indica que el proceso es algo costoso, y es más usado para disminuir la dureza del agua de alimentación pre tratada.

 

Los ácidos antes mencionados además de ser caros, pueden presentar problemas en cuanto a capacidad quelante a partir de cierta cantidad de psi, o incluso disgregación. Con todo eso, existen otros tratamientos químicos que se llaman fosfonatos orgánicos como el fosfonato amilometileno y el mismo hidroxietilideno, que poseen la capacidad de suprimir las incrustaciones de carbonato cálcico. Es verdad que no son tan fuertes como los ácidos, pero se corren menos riesgos en cuanto a seguridad, además de que son relativamente económicos.

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